martes, 3 de julio de 2012

EL LENGUAJE DE LAS FLORES EN IMAGEN PERSONAL








ASESORIA DE IMAGEN PERSONAL



CRONICAS DE UN PELUQUERO



 EL LENGUAJE DE LAS FLORES



               Desde tiempos inmemorables, las flores, entre otros motivos, han sido utilizadas a modo de doble lenguaje,  tanto en la pena como en el alborozo. Sus inicios sobre esta forma de comunicación se sitúan en nuestro lejano Oriente y aunque ya no existe la misma trascripción que en origen aplicaban, se han venido utilizando por otras culturas o civilizaciones como la egipcia o la época renacentista europea llegando a su máximo esplendor durante el romanticismo y enlazando con las buenas costumbres de una cultura, gradualmente transformada, como fue la sociedad de clase alta victoriana.

               La fuerza y el auge de este modo de expresión fueron en todo momento empujados por una interpelación sentimental. En el Romanticismo, este recurso en forma de jerga secreta, era una herencia que cada madre cedía a su hija y mediante esta práctica manifestaban, sin mediar palabra, la necesidad de cada sentimiento: soledad, tristeza y sobre todo ilusión y amor.

                Los significados y el uso, de tan perspicaz manera de declararse, que la sapiencia victoriana aplicaba, han ido perdiéndose, olvidándose con el tiempo, pero creo en la conveniencia de volver a reaprenderlos, porque los obsequios florales forman parte de una práctica muy generalizada en nuestra sociedad y no siempre la elección puede ser acertada si se desconoce su contenido y es que, a la hora de regalar flores, debemos tener presente: que tipo de flores o aquello que representan, así como el color de las mismas, lo que se quiere comunicar o motivo de la dádiva y el gusto de la persona receptor/a digna de la atención.

                Luego, es lógico entender que debamos esforzarnos en el aprendizaje de tal materia para poder escoger, entre una gran variedad de flores, aquella que con prioridad se acomode a la necesidad de cada momento, ya que todas ellas y así puede confirmarse, son dueñas de varios mensajes tácitos. La rosa roja, ante la que se muestran sensibles la gran mayoría de las mujeres y por ello considerada la soberana de esta interlocución, al menos en el amor, es, generalmente, una opción acertada, tanto, por su color, como por ser flor. En cualquiera de los casos indica amor y pasión.

                El color blanco se asocia con la pureza, con la ingenuidad, representa el inocente alborozo juvenil por lo que siempre se relaciona con la niñez. La margarita blanca simboliza idéntica percepción, la esencia del esplendor primaveral, mientras que la flor de azahar, no por su color, por el hecho de ser flor alude a la castidad. La mezcla de ambos colores, rojo y blanco, combinación que con frecuencia se aplica en motivaciones fúnebres, en esta composición, independientemente de lo que cada uno encarna por separado, expresan duelo, tristeza.

               Sin embargo, el amarillo, es el color de la luz, se asocia al sol y al verano ideando una corriente positiva en nuestro ánimo. Nos sugiere afecto, amistad, amor platónico. La presencia del narciso, la begonia o el hibisco nos alegran y estimulan la memoria. Aunque en algunos países, a este color, le atribuyen celos o infidelidad y mezclado con el rojo excitación y felicidad.

                El verde, por excelencia, es el color de las plantas, se le adjudica calma y naturaleza. A la hiedra, que viste de ese color se le atribuye la magia de eliminar tiranteces y relajar nuestra mente. Quizá la hiedra canaria por sus magnánimas hojas sea la más indicada para aliviar las tensiones forjadas entre parejas.

               Pero, también, existen las flores vinculadas o asociadas a emociones negativas. La anémona significa desidia, el crisantemo amarillo amor desairado, e incluso aquellas flores relacionadas con sentimientos positivos pueden simbolizar lo contrario si se ofrecen sin tener en cuenta su orientación o disposición, la acción se interpreta a la inversa.

               Aunque su duración es efímera, la intención y el hecho se mantienen en la memoria y contribuyen a la satisfacción del espíritu, por eso, regalar flores es una bonita manera de comunicar lo que cada uno siente. Pero no se deben dispensar a la ligera y sin tener en cuenta su verdadero significado, ya que existen varios factores capaces de generar un cúmulo de emociones que influyen en nuestro ser.

               Yo por mi parte, para hacer llegar mi mensaje hoy me tomo la libertad de adoptar la flor del iris, puesto que esta flor, en la mitología griega, ya fue ensalzada y apadrinada como mensajera de los Dioses, es decir, la alianza de la tierra y el cielo a través del arco iris. Quiero pensar que, aún, en la actualidad, mantiene el mismo significado y sigue representando todo mensaje que se envía, aunque no estemos en febrero, mes con el que la asociamos.

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