lunes, 13 de diciembre de 2010

LA IMPORTANCIA EN EL CORTE DEL CABELLO





        ASESORIA DE IMAGEN PERSONAL


         CRÓNICAS DE UN PELUQUERO


         EL CORTE DE PELO



          Debemos suponer que, en algún momento de la prehistoria, el ejercicio de cortarse el pelo se hacía porque este molestaba, o porque sobraba como algo inútil y sin provecho y que inmediatamente después esto se haría por la justificada necesidad de presunción o coquetería, puesto que es sabido que en alguna época de ese periodo las mujeres ya engalanaban sus cabelleras con huesos y plumas de diferentes tamaños y colorido. Pero sin pretender hacer demasiadas figuraciones, con relación al origen de esta profesión y apoyado sobre la base de los vestigios encontrados en numerosas excavaciones y expuestos en diferentes museos; los sumerios, etruscos y asirios es conocido que mostraron verdadera preocupación por atildar sus cabellos, aunque para concretar más las fechas podemos aseverar que una de las primeras peluquerías, reconocida para este fin, fue la que tuteló Aspasia (mujer de Pericles) en Grecia siglo V a C.

          Por referencias pictóricas y de otro tipo se tiene conocimiento que tanto las formas como la técnica distaban mucho de lo actual. Pero de igual modo que todo aquello que nos rodea se ha ido aproximando y adaptando según la necesidad humana, la forma de llevar o tratar el pelo ha gozado de idéntico compromiso, puesto que su privilegiada condición en el semblante estético de la persona y la constante preocupación por la buena imagen así lo han dictaminado.

          En ese entorno estratégico y de privilegio por su conexión directa con el rostro los cabellos, independientemente de modas pasajeras, o no, transmiten percepciones de carácter y soportan enormes dosis psicológicas, a veces por pretendido afán con la moda y en otras para imitar a nuestras estrellas o personajes que marquen la diferencia en cada momento.

          Han sido motivo en muchísimas ocasiones de distintas reivindicaciones por innumerables grupos sociales y sus particulares maneras de entender la vida. Como ejemplo no muy lejano se me antoja la imagen del movimiento hippie con sus rizadas y largas cabelleras que junto con un determinado y descuidado ropaje ofrecían un irrefutable aspecto de romanticismo en consonancia con su doctrina de paz y de libertad.

          Así, a través del cabello pueden distinguirse diferentes épocas de la Historia, que han dado lugar a manifestaciones sociales o culturales, vinculados, también, a establecidas costumbres o ritos que encontraron en el estilo, en la forma, en la medida de llevar su cabellera un vehículo de transmisión, otra forma de locución que expresara la inquietud o necesidad de cada momento

          Pues fue y se entendía como indicativo de esclavitud cuando el propio Julio Cesar hacia afeitar los cabellos de quienes eran sus prisioneros. Para los visigodos, especialmente para los suevos (después de su anexión por Leovigildo) el cabello rasurado, también, fue ley de castigo, como lo fue para los adivinos según las leyes del Fuero juzgo. Por el contrario el pelo largo en ciertas culturas ha estado asociado con la fuerza y la virilidad. Cabe la mención de Sansón a quien Dalila le corto el pelo porque pensaban que allí residía su fuerza. El cabello largo, aunque en la actualidad lo comparta con otras tendencias, a gozado siempre de percepciones muy positivas que siguen estando vigentes y muy utilizadas en asesoría de imagen personal.

          Para evitar erróneas interpretaciones, para orientar la imagen en el sentido del mensaje, debe ser exigencia de los peluqueros actuales tener amplios conocimientos de Historia, conocer lo que el pelo de las personas represento y todas sus connotaciones a lo largo de la misma. Atesorar necesaria sabiduría sobre la Historia del Arte, que nos ayude a distinguir y situar los diferentes estilos en las distintas épocas y de esta forma aconsejar aquel corte de pelo o peinado que mejor se adapte a la condición de cada persona. Extensas nociones de anatomía y morfología, porque un corte de pelo, por si mismo, es solo una figura inerte y amorfa en el espacio, cobra vida y expresión dentro del contexto morfológico en el que debe ser ubicado y acomodado debiendo transmitir equilibrio y ecuanimidad para que sea un trabajo bien hecho. Y junto con otras condiciones elementales como la experiencia y la observación nos permitan hacer una lectura correcta sobre la calidad y las características del cabello, del rostro y de la silueta en general, así como una valoración objetiva sobre el carácter de la persona para llevar a cabo la técnica y método más adecuado en la ejecución del corte. Porque el cabello en sus distintas fases de: crecimiento, reposo y caída, se muestra ante nosotros, los profesionales, con unas formas confusas y casi siempre descompensadas y cortar el cabello no es eliminar lo que sobra por superfluo, como decía al principio. El corte de pelo ha de ser una relación de proporción entre las partes y en aras de nuestra inspiración y sensibilidad, influenciados por nuestro espíritu creador, fundamentar el trabajo en la invención de formas, volúmenes y medidas para modelar y adaptar armonía y equidad disponiendo los cabellos de tal forma que realcen la figura y la impriman expresión. Y puesto que cada rostro goza de una expresión diferente, las personas estilos distintos y caracteres dispares, nuestros conocimientos y buen hacer deben en todo momento situar y conformar, en torno a cada expresión, la materia capilar.

1 comentario:

perico dijo...

Fantástico como siempre y muy bien documentado.

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