lunes, 11 de enero de 2010

IMAGEN Y MENSAJE




ASESORIA DE IMAGEN PERSONAL

CRONICAS DE UN PELUQUERO

IMAGEN Y MENSAJE


          Según Oliver wendell Holmes la sabiduría es la suma del pasado pero la belleza es la promesa del futuro. Aunque difícilmente existiría esa belleza sin la preocupación, el buen gusto y el suficiente cuidado que para ello se necesita. Y de la misma manera que un rostro proporcionado en armonía ve disminuido su encanto como consecuencia de un cabello mal atildado, hermosas y atendidas cabelleras realzan y armonizan aquellos rostros menos favorecidos.

          En este mismo sentido decía y aconsejaba Ovidio a la mujer romana: considera mujer, ante todo, tu decoración personal. La belleza del cutis y del pelo es ciertamente un regalo de los dioses pero el cuidado que dediquéis a su tratamiento, lo mismo que a vuestra vestimenta, realzará vuestra belleza. Y es que si no sois solícitas en el arte de cuidar vuestro tegumento, incluso cuando gocéis de una cara hermosa comparable a la diosa de idalia la misma perderá todo su encanto.

          Así en el transcurrir del tiempo el culto al cuerpo ha sido y sigue siendo perenne preocupación en el grueso de los mortales. basta fijarse en el incesante peregrinar de gentes de cualquier sexo que recurren diariamente a médicos dietéticos, van a gimnasios, saunas, se hacen liposucciones, operaciones de quita y pon y utilizan todo un sin fin de recursos y estrategias en la búsqueda infinita de una figura modelo, para su cuerpo, que sacie las expectativas personales y supere las fluctuaciones que de manera constante la moda va imponiendo en cada época.

          Y a pesar de tanto esfuerzo y desasosiego es frecuente encontrarnos con multitud de personas que tratan de lucir apariencia o exhibir lo que consideran propios encantos sin advertir que su aspecto, infiel a cualquier estilo, dista de la armonía y carece de atractivo debido, principalmente, al desconocimiento de lo que podría denominarse orden estético de la imagen personal.

          Para comprender mejor y tener más en cuenta este orden estético, es conveniente que sepamos y conozcamos la importancia que tiene la imagen personal, tanto en nuestros días, en una sociedad tan mediatizada y exigente, como la que tuvo en épocas anteriores. “Cabe recordar, por ello, el mito de Pigmalión irreflexivamente enamorado de Galatea, la perfección estética en la escultura a la que el mismo infundió vida o la obra de teatro tantas veces refrendada en la pantalla. Personaje singular que regalo su tiempo a la formación de una florista sin imagen ni modales convirtiéndola en ejemplo de conducta y de decoro”.

          Pero imagen, no solo es acudir a los gimnasios o realizarse algún tipo de estratagema estética, tampoco levantarse por las mañanas y ponerse el traje y la corbata o el vestido y los zapatos. Forman parte de la imagen entre otros: el coche que disfrutamos, la casa, la urbanización, el lugar donde habitamos, las personas con las que nos reunimos o nos relacionamos, los lugares de alterne o de ocio que frecuentamos y otros muchos elementos personales y de nuestro entorno y de los que hacemos uso de manera cotidiana.

          Puede considerarse en este momento, con escaso margen de error, que es la imagen en su conjunto, más del cincuenta por ciento del éxito o del fracaso en nuestra vida social, laboral e incluso personal. Algo que la sabiduría popular refleja sobremanera donde reza “que una imagen vale más que mil palabras”. Si atendemos a este razonamiento y siendo evidente que, las personas a través de nuestra imagen externa y de las actitudes, de manera consciente o inconsciente, estamos emitiendo mensajes es de obligado conocimiento la adecuada interpretación en cuanto al significado y al contenido correcto de los mismos para que de esta manera sean bien transmitidos. Que conecten con absoluta claridad con nuestros receptores y nunca de manera confusa o distorsionada evitando de esta forma el análisis y el criterio sobre conceptos equivocados. Es decir, debemos personalizar los estilos, adaptar la imagen al mensaje que necesitamos transmitir que dependerá de cada persona y de la necesidad de cada momento.

          Siendo esto una obviedad, no es de dominio público conocer que a través de la imagen externa percibimos o transmitimos conceptos de persona actual o caduca así como la definición del propio estilo mediante una estética generalizada que incluye: la indumentaria y sus complementos, el maquillaje, la peluquería y una considerable higiene. Que a través de la imagen externa y de la expresión percibimos o transmitimos nuestros estados de ánimo, ya sean alegrías o desconsuelos, motivación o desánimo, salud o enfermedad, deben incluirse aquí las distintas formas de expresión: corporal, gestual, oral, visual y escrita. O que a través de la imagen externa, de la expresión y de las habilidades sociales, percibimos o transmitimos la cultura y en general el saber estar.

          Y por último para completar y complementar la imagen con el mensaje es de vital necesidad hacer referencia a algunas de las actitudes personales como: la observación, la discreción, la generosidad, el aprendizaje y la cordialidad, ya que todas estas actitudes están directamente relacionadas con la imagen e integran parte de nuestra enseñanza adquirida, de nuestra formación acumulada y con ello proyectan nuestro perfil interno que es lo que da forma a la personal idiosincrasia y hace siempre referencia a nuestros principios que nos definen como personas.

          Este surtido de ingredientes juntos, es decir, aquellos que configuran la imagen externa y la expresión junto con las actitudes, bien ordenados y en total armonía inevitablemente confluyen en dos aptitudes primordiales que son: la buena presencia y el saber estar.

          Estos son los elementos básicos de la imagen personal que combinados y aderezados según las exigencias de cada sujeto y de cada contexto, ineludiblemente, cual fórmula matemática, dan como resultado la buena imagen. El dominio de todos ellos y el conocimiento sobre su capacidad de transmisión trabajados en consonancia para que refuercen un mismo propósito, nos van a servir en nuestro objetivo para ser más aptos, más competitivos en este mundo influenciado y manipulado y en el que una imagen si vale más que mil palabras.

1 comentario:

Beatriz Marcano dijo...

My interesante y educativo este artículo. Me llamó a la reflexión el punto que incluye todo el contexto que nos rodea como parte de la imagen personal, que aunque en muchas ocasiones se tiene en cuenta, cuando se quiere emitir un mensaje, no siempre se hace de forma muy consciente. Gracias Bene por la generosidad de compartir tu conocimiento. Éxitos y hasta la próxima.

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SALAMANCA, Salamanca, Spain
Entusiasta de la imagen externa, las buenas maneras y todo lo que esté relacionado con el medio natural