martes, 18 de agosto de 2015

INJERTOS CAPILARES








 


ASESORIA DE IMAGEN PERSONAL

CRÓNICAS DE UN PELUQUERO

LOS INJERTOS EN IMAGEN PERSONAL


            Es indudable que el cabello, por diversas razones históricas y culturales  es  fundamental y goza  de un protagonismo especial  en  el ego externo de la persona. Es por eso que desde que el hombre sufre la pérdida de un valor  de tan vital importancia  para su imagen, no ha cesado en la búsqueda, en el inmenso reto  por encontrar  algún remedio, ya sea ungüento o medicamento, capaz de amortiguar o eliminar  ese quebranto   devolviendo  al individuo la sensación de vitalidad y seguridad que la carencia de tan preciado elemento le arrebata.

            La última y más novedosa práctica, como  respuesta  a dicha pérdida, está siendo la del micro trasplante, también,  y lo digo con pleno convencimiento, la única que restablece  la confianza y  autoestima en la persona, siempre, claro está, que todo el transcurso  tenga lugar  con ética y profesionalidad.

 Se trata de injertar cabellos, de y en  propia persona, que previamente se han extraído  de aquellas partes de la cabeza donde los cabellos son   perdurables  como: las  áreas de los parietales y la nuca, puesto que es un cabello que no se ve afectado por la alopecia androgénica; principal motivo de calvicie y por tanto reúne las condiciones  adecuadas para ser implantado  en las zonas más despobladas o carentes de cabello, es decir,   donde se hace  visible la alopecia.

 La técnica F. U. E.  Extracción de unidades foliculares, según el doctor Ramón Vila-Rovira, es una técnica muy avanzada  en  el campo de la cirugía folicular y consiste en extraer, de manera minuciosa, una, dos o tres unidades foliculares acompañadas de sus correspondientes estructuras: papila dérmica, folículo, glándulas sebácea y sudorípara, músculo erector,  grasa subcutánea y  capilares adyacentes.

 Una vez comenzada la extracción, se mantendrán todos los caballos en condiciones óptimas de hidratación, temperatura y demás exigencias, para que en el momento de abordar la implantación, todos los cabellos o unidades foliculares se encuentren  en perfectas condiciones de conservación, teniendo en cuenta que pasadas seis horas fuera del organismo puede comenzar el deterioro de las unidades extraídas.

Para imitar la distribución del cabello natural y evitar el efecto denominado muñeca, se implantan en primera línea,  donde tiene lugar el nacimiento del pelo en la zona de la frente, unidades foliculares de uno o dos cabellos y a continuación, para dar sensación de espesor  o consistencia, unidades foliculares de tres o cuatro cabellos.

Aunque  se puede hacer sin rasurado total,  para no  dilatar  el proceso es conveniente afeitar,  principalmente, la  franja  donante y si fuera necesario para facilitar los implantes, también, la parte receptora, todo bajo anestesia local, no sin antes haber estudiado y diseñado ambos campos de manera minuciosa.

Además de los conocimientos y las habilidades de los cirujanos, ya sea  para  la extracción como en la implantación, se utilizan herramientas de alta resolución y  definición  matemática desde: microscopio binocular estereoscópico a distintos  micro bisturís  circulares, evitando causar deterioro en las unidades foliculares y que todos los folículos gocen de la dirección, profundidad y  ángulos adecuados en sus micro incisiones, garantizando, así,   la integridad y funcionalidad de todas las glándulas.

Forma parte de esta novedosa técnica  el denominado sistema ARTAS, técnica robotizada, que  permite reducir la tarea  de la extracción en tiempo muy considerable  seleccionando  las unidades foliculares más óptimas, o lo que es igual,  con mejores condiciones para el implante, todo gracias a un procedimiento “inteligente” de imágenes y robótica de estricto rigor,    mínimamente invasivo.

La sutileza de este robot permite visualizar el cuero cabelludo en tres dimensiones, establecer  la distribución de las unidades foliculares y  trazar un mapa de ordenación, trayectoria y ángulo de cada cabello  con  suprema exactitud. Ese ojo  perspicaz,  mediante un brazo robótico,  introduce unas agujas, dos para ser preciso,  en las unidades foliculares más indicadas para el implante y con una sonda las extrae sin dejar marcas perceptibles. No quedan heridas   ni cicatrices donde se ha ocasionado  la extracción por ello los resultados son naturales. Este proceso está muy lejos de realizarse mediante la vista y el brazo humano.

Las incisiones para alojar los micro injertos son de dimensiones muy reducidas  y por tanto poco ofensivas. No existe el conflicto de rechazo porque el  organismo reacciona reconociendo el  injerto como fragmento propio originando las circunstancias, de riego vascular,  adecuadas  para alimentar  y ayudar a que este se  rehabilite  y perdure.

Dada la escasa agresividad que requiere esta técnica; acabada la intervención el paciente abandona la clínica con unas mínimas recomendaciones de higiene y de reposo y en pocos meses se habrá logrado  la total regeneración de su renovada  cabellera.

Y aunque la calvicie nunca  fue motivo de exclusión social, si  contribuye de manera definitiva transfigurando y empobreciendo  la imagen de la persona.  Pero a partir de estas prácticas, podemos estar seguros,  se inicia un nuevo periodo   que, por fin,  pondrá   remedio a la alopecia. 


 



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